
¿Qué es la salud cognitiva?
La salud cognitiva es la capacidad de pensar con claridad, aprender cosas nuevas y recordar información. Es fundamental para desenvolverse con eficacia en las actividades diarias. Este tipo de salud representa solo una parte del bienestar general del cerebro.
Salud cognitiva en personas mayores
Diversos factores influyen en la salud cognitiva, incluyendo aspectos genéticos, ambientales y de estilo de vida. Estos pueden afectar las habilidades mentales y la capacidad para realizar tareas cotidianas como manejar, administrar el dinero, tomar medicamentos o preparar alimentos. Aunque los genes no se pueden modificar, sí es posible hacer ajustes en el entorno y en los hábitos de vida para favorecer la función cognitiva.
Las investigaciones científicas indican que adoptar ciertos hábitos puede ayudar a disminuir el riesgo de deterioro cognitivo. Integrar pequeños cambios en la rutina diaria puede tener un impacto positivo y contribuir a mantener el buen funcionamiento del cerebro, tanto en el presente como a largo plazo.
Pero, ¿en qué consiste la salud del cerebro?
La salud del cerebro se refiere al funcionamiento óptimo de este órgano en diversas áreas clave. Entre los principales aspectos que conforman la salud cerebral se encuentran:
- Salud cognitiva: la capacidad de pensar, aprender y recordar con claridad.
- Función motora: el control y la ejecución de movimientos, incluido el equilibrio.
- Función emocional: la forma en que se procesan y se responden las emociones, tanto positivas como negativas.
- Función táctil: la percepción y respuesta ante estímulos táctiles como la presión, el dolor o la temperatura.
- Función sensorial: la capacidad de percibir adecuadamente estímulos visuales, auditivos, gustativos y olfativos.
La salud del cerebro puede verse afectada por diversos factores, incluyendo los cambios naturales asociados al envejecimiento, lesiones como los accidentes cerebrovasculares o traumatismos craneales, trastornos del estado de ánimo como la depresión, el consumo problemático de sustancias, así como enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer y otras formas de demencia.
Fuente: National Institute of Aging
