Cáncer infantil, segunda causa de muerte en México en menores de 14 años

Los cánceres infantiles, o cánceres pediátricos, suelen ser distintos a los que aparecen en los adultos al originarse en tejidos en desarrollo, y no por factores ambientales o relacionados con el estilo de vida.

Un cáncer se desarrolla cuando un grupo de células crece sin control hasta formar un tumor, y casi todos los tipos de cáncer infantil se dan por mutaciones tempranas en el ADN del menor, a veces incluso antes de nacer. Los tipos más comunes de cáncer en infantes son: leucemia, cáncer cerebral, linfoma y tumores sólidos como el neuroblastoma y el tumor de Wilms.

Hagamos una breve descripción de algunos de estos padecimientos:

Leucemia
El tipo de cáncer más común en los pequeños inicia en la sangre y en la médula ósea. Los más frecuentes son la leucemia linfocítica aguda y la leucemia mieloide aguda. «Agudo» significa que este tipo de cáncer se multiplica rápido, de ahí la urgencia de tratarlo tan pronto como se detecta. Los síntomas que puede presentar son: anemia, moretones frecuentes, sangrado, infecciones recurrentes, cansancio extremo.

Tumores en cerebro y médula espinal
Existen muchos tipos de tumores de cerebro y médula espinal, y el tratamiento y pronóstico para cada uno de ellos también es diferente. La mayoría de los tumores cerebrales comienzan en el cerebelo o en el tronco encefálico, y algunos síntomas que manifiestan son: dolores de cabeza persistentes, vómitos por la mañana, problemas de equilibrio y convulsiones.

Neuroblastoma
Un tipo de afección común en los bebés y menores de cinco años, y que aparece incluso antes del nacimiento. En ocasiones puede detectarse a través de un ultrasonido. Se origina en células nerviosas inmaduras del sistema nervioso simpático, y suele aparecer en el abdomen, el tórax o la pelvis.

Tumor de Wilms
El tumor de Wilms, también llamado nefroblastoma, comienza en uno o en los dos riñones. Con frecuencia se detecta en niños de 3 a 4 años, y por lo general, el primer signo de inflamación es un bulto en el vientre. Puede causar fiebre, dolor, náuseas, falta de apetito u otros síntomas.

Linfoma
El linfoma comienza en las células del sistema inmunitario llamadas linfocitos, y se subdivide en linfoma de Hodgkin y linfoma no Hodgkin. Usualmente se encuentra primero en los ganglios linfáticos, o a veces en las amígdalas o el timo. Puede verse afectada la médula ósea y otros órganos. Los síntomas dependen de la zona donde incide y se pueden presentar pérdida de peso, fiebre, sudor, fatiga o bultos alrededor de cuello, axilas o ingles.

Rabdomiosarcoma
Tumor maligno de músculo estriado (tejido blando) que puede aparecer en casi todo el cuerpo o en zonas específicas como la cabeza, el cuello, la vejiga, los órganos reproductores, los brazos, las piernas, el pecho o el vientre. Según donde aparezca puede provocar dolor, hinchazón, un bulto o algún otro síntoma.

Retinoblastoma
Comienza en la retina y es una afección rara que aparece casi siempre en bebés y niños menores de 6 años. El retinoblastoma se detecta por un aspecto inusual en el ojo del niño: la pupila se ve blanca o rosada cuando se le incide un haz de luz.

Osteosarcoma
El osteosarcoma es el segundo tipo de cáncer de hueso más común. Con frecuencia se origina en huesos de brazos, piernas o cadera, y a menudo causa dolor e hinchazón.

Sarcoma de Ewing
Casi todos los casos aparecen en adolescentes y adultos jóvenes. Normalmente comienza en los huesos de la cadera, las costillas, los omóplatos o las piernas, causando también dolor e hinchazón.

Sensibilizarnos ante el cáncer infantil nos permite ser conscientes de la realidad que viven muchos niños, y debe motivarnos a actuar en favor de ellos y contribuir a que tengan mayores oportunidades de atención, vida y bienestar, además de ser importante por razones humanas, sociales y de salud.

Deja un comentario