¿Qué es el cáncer de tiroides?

El cáncer de tiroides es un padecimiento que, aunque pueda sonar alarmante, tiene un pronóstico muy favorable en la mayoría de los casos si es detectado a tiempo. La tiroides es una pequeña glándula con forma de mariposa que se encuentra en la base del cuello y cumple funciones esenciales: regula la frecuencia cardíaca y la presión arterial, la temperatura corporal y el peso, y las funciones gonadal, muscular y del sistema nervioso, entre otras. Cuando en esta glándula aparecen células anormales que empiezan a multiplicarse sin control, estamos hablando de cáncer de tiroides.

Uno de los retos de este padecimiento es que al inicio puede no dar síntomas claros. Sin embargo, hay señales a las que conviene prestar atención: la aparición de un bulto en la parte frontal del cuello, cambios en la voz como una ronquera persistente, dificultad para tragar o respirar, dolor en la garganta o inflamación de ganglios en el cuello. Ante cualquiera de estos signos, lo recomendable es acudir al médico para una revisión.

Aunque en la mayoría de los cánceres de tiroides no está del todo claro qué es lo que los provoca, una excelente noticia, como hemos mencionado, es que la mayoría de los pacientes tiene un pronóstico favorable. Los tipos más comunes, como el papilar y el folicular, alcanzan tasas de recuperación a 10 años superiores al 80-90%, e incluso en los casos en que se requiere un tratamiento más prolongado, muchas personas logran llevar una vida plena y activa.

Tipos de cáncer

Cáncer papilar de tiroides. El tipo más común puede manifestarse a cualquier edad, pero es más frecuente en personas de 30 a 50 años. La mayoría de los casos responden bien al tratamiento, incluso si las células cancerosas se propagaron a los ganglios linfáticos del cuello. 

Cáncer folicular de tiroides. Este tipo de cáncer poco frecuente normalmente afecta a las personas mayores de 50 años, y sus células no suelen propagarse a los ganglios linfáticos del cuello, aunque en casos más agresivos pueden atacar pulmones y huesos.

Cáncer de células de Hurthle. Cáncer poco frecuente considerado como un tipo de cáncer independiente porque las células cancerosas se comportan de manera diferente y responden de manera diferente a los tratamientos. El cáncer de células de Hurthle es agresivo e invade estructuras en el cuello extendiéndose a otras áreas del cuerpo.

Cáncer poco diferenciado de tiroides. Tipo de cáncer poco frecuente y más agresivo, que por lo general no responde a los tratamientos más comunes.

Cáncer anaplásico de tiroides. Cáncer poco frecuente, crece rápido y puede ser difícil de tratar. Sin embargo, el tratamiento puede hacer más lento el avance de la enfermedad. Se presenta con más frecuencia en mayores de 60 años y puede causar signos y síntomas graves, como hinchazón en el cuello que empeora rápidamente y provoca dificultad para respirar y tragar.

Cáncer medular de tiroides. Este tipo de cáncer poco frecuente se origina en las células tiroideas llamadas células C, las cuales producen la hormona calcitonina. Los niveles elevados de calcitonina en la sangre pueden indicar un cáncer medular de tiroides en una etapa temprana. 

Por último, existen tipos aún más raros, como el linfoma y el sarcoma de tiroides, que se desarrollan a partir de células del sistema inmunitario o del tejido conectivo.

Factores de riesgo

Algunos factores que pueden aumentar el riesgo de cáncer de la glándula tiroidea son:

Sexo femenino. Durante mucho tiempo se ha considerado que el cáncer de la glándula tiroidea es más frecuente en las mujeres que en los hombres. De hecho, una estimación calcula que en México por cada 5 mujeres que padecen cáncer de tiroides hay un caso en hombres. Sin embargo, investigaciones recientes muestran que los hombres enfrentan un riesgo similar. Una posible explicación, según los expertos, es que las mujeres son más responsables respecto a su salud y van al médico con mayor regularidad, lo que podría resultar en una mayor detección de diagnósticos.

Síndromes genéticos hereditarios. Los síndromes genéticos que aumentan el riesgo de cáncer de la glándula tiroidea incluyen el cáncer medular de tiroides de tipo hereditario, la neoplasia endocrina múltiple, el síndrome de Cowden y la poliposis adenomatosa familiar.

Exposición a niveles altos de radiación. Los tratamientos de radioterapia en la cabeza y el cuello aumentan el riesgo de padecer esta enfermedad.

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